Comunicación

Cómo realizar una entrevista de selección de personal: guía completa para reclutadores

Aprende cómo hacer una entrevista de selección de personal efectiva: tipos, estructura, preguntas por competencias y cómo evaluar candidatos de forma objetiva.

La entrevista de selección de personal es, probablemente, la herramienta más determinante dentro de todo el proceso de contratación. Por muy completo que sea un currículum o por muy bien diseñada que esté una prueba técnica, es en ese cara a cara donde el/la entrevistador/a termina de formarse una opinión sobre si esa persona encaja con el puesto y con la organización. Sin embargo, dirigir una entrevista con garantías no es tan sencillo como parece: requiere preparación, método y una buena dosis de escucha activa.

En este artículo repasamos cómo estructurar una entrevista de trabajo de principio a fin, qué tipos existen, qué preguntas plantear según el perfil y cómo evitar los errores más habituales que cometen los/las entrevistadores/as, incluso los/las más experimentados/as.

Tipos de entrevista

Antes de sentarse frente a un/a candidato/a, conviene tener claro qué modelo de entrevista se va a utilizar, ya que cada uno responde a objetivos distintos:

  • Entrevista estructurada: se basa en un guion cerrado de preguntas que se repiten para todos/as los/las candidatos/as. Facilita la comparación objetiva entre perfiles y reduce la subjetividad.
  • Entrevista no estructurada: tiene un formato más libre y conversacional. Permite profundizar en aspectos concretos, pero dificulta la comparación entre candidaturas.
  • Entrevista semiestructurada: combina ambos enfoques. Existe un guion base, pero el/la entrevistador/a tiene margen para improvisar según las respuestas.
  • Entrevista por competencias: se centra en identificar comportamientos pasados como predictores del desempeño futuro, a través del célebre modelo STAR (Situación, Tarea, Acción, Resultado).
  • Entrevista grupal: varios/as candidatos/as participan a la vez en dinámicas conjuntas, útil para valorar habilidades como el trabajo en equipo o el liderazgo.
  • Entrevista digital: realizada por videollamada u otras herramientas online, cada vez más habitual en procesos de selección remotos o con candidatos/as en otras ubicaciones. Si quieres profundizar en sus particularidades, te recomendamos consultar nuestro artículo sobre la entrevista digital.

Conocer estos tipos de entrevistas de selección permite al/a la reclutador/a elegir el formato más adecuado en función del puesto, del volumen de candidaturas y de los recursos disponibles.

Cómo preparar la entrevista: antes de empezar

Una entrevista improvisada rara vez ofrece resultados fiables. La preparación previa es la que marca la diferencia entre una conversación superficial y un proceso realmente útil para tomar decisiones.

Antes de la cita con el/la candidato/a, es recomendable:

  • Revisar el currículum y la carta de presentación con detenimiento, señalando dudas o puntos que conviene aclarar.
  • Definir el perfil competencial del puesto: qué conocimientos técnicos, habilidades blandas y valores debe reunir la persona ideal.
  • Preparar un guion de preguntas adaptado tanto al puesto como al tipo de entrevista elegido.
  • Reservar un espacio adecuado, sin interrupciones, que transmita profesionalidad y genere confianza.
  • Tener en cuenta los posibles sesgos inconscientes que pueden condicionar la valoración del/de la candidato/a sin que el/la entrevistador/a sea consciente de ello. Te recomendamos leer más sobre este tema en nuestro artículo sobre los sesgos inconscientes en el entorno laboral.

Esta fase de preparación también debe incluir la revisión del propio proceso: cuántas entrevistas se van a realizar, quién participará por parte de la empresa y qué criterios se utilizarán para comparar los/las distintos/as candidatos/as.

Estructura de la entrevista paso a paso

Contar con una estructura clara ayuda a que la entrevista fluya con naturalidad, sin dejar de lado ningún aspecto relevante. A continuación, te explicamos cómo estructurar una entrevista de trabajo en sus cuatro grandes bloques.

Apertura y presentación

Los primeros minutos son claves para generar un clima de confianza. Es recomendable comenzar con una breve presentación personal, agradecer al/a la candidato/a su interés y explicarle cómo se va a desarrollar la conversación: duración aproximada, temas que se abordarán y si habrá espacio para preguntas al final.

Durante esta fase, también es importante prestar atención al lenguaje no verbal en la entrevista, tanto propio como del/de la candidato/a, ya que aporta información muy valiosa sobre el nivel de comodidad, seguridad o interés real en el puesto. Puedes ampliar esta información en nuestro artículo sobre el lenguaje no verbal en la entrevista de trabajo.

Preguntas sobre experiencia y competencias

Este es el núcleo de la entrevista. Aquí se profundiza en la trayectoria profesional del/de la candidato/a, sus responsabilidades anteriores, sus logros y las competencias necesarias para el puesto.

Es el momento de aplicar el modelo STAR, especialmente en una entrevista por competencias: se pide al/a la candidato/a que describa una situación concreta, la tarea que tenía asignada, la acción que llevó a cabo y el resultado obtenido. Este enfoque permite obtener respuestas más concretas y menos genéricas que las típicas afirmaciones sobre cualidades personales.

Evaluación cultural

Más allá de las competencias técnicas, resulta fundamental valorar si el/la candidato/a encaja con los valores, la forma de trabajar y el ambiente de la empresa. En este bloque suelen plantearse preguntas sobre motivaciones, expectativas laborales, forma de gestionar el trabajo en equipo o reacción ante situaciones de estrés o cambio.

El objetivo no es buscar un perfil idéntico al resto del equipo, sino identificar a personas cuyos valores y forma de trabajar sean compatibles con la cultura organizativa, favoreciendo así la retención y el compromiso a medio y largo plazo.

Cierre

El cierre de la entrevista debe incluir un espacio para que el/la candidato/a pueda resolver sus propias dudas sobre el puesto, el equipo o la empresa. Es recomendable explicar con claridad los siguientes pasos del proceso: cuándo se comunicará la decisión, si habrá una segunda entrevista y a través de qué canal se realizará el seguimiento.

Terminar la conversación de forma cordial, independientemente del resultado final, contribuye a cuidar la experiencia del/de la candidato/a y la imagen de marca empleadora de la compañía.

Preguntas clave por tipo de perfil

No todas las preguntas de una entrevista de selección de personal son igual de útiles para todos los puestos. Adaptar el cuestionario al perfil buscado mejora la calidad de la información obtenida:

  • Perfiles técnicos: preguntas orientadas a resolver casos prácticos o problemas concretos relacionados con el puesto, además de cuestiones sobre herramientas, metodologías o certificaciones específicas del sector.
  • Perfiles comerciales: preguntas centradas en la orientación a resultados, la gestión de objeciones o ejemplos reales de negociación y cierre de ventas.
  • Perfiles directivos: cuestiones relacionadas con la toma de decisiones, la gestión de equipos, la resolución de conflictos y la visión estratégica del negocio.
  • Perfiles junior o sin experiencia previa: preguntas orientadas al potencial, la actitud, la capacidad de aprendizaje y ejemplos de situaciones académicas o extracurriculares que demuestren competencias transferibles.
  • Perfiles de atención al cliente: preguntas sobre gestión de la frustración, empatía y capacidad de resolución de incidencias bajo presión.

En todos los casos, combinar preguntas abiertas con preguntas basadas en el modelo STAR ayuda a obtener respuestas más ricas y a contrastar la información que el/la candidato/a ha aportado previamente en su currículum.

Cómo evaluar al/a la candidato/a después de la entrevista

Una vez finalizada la entrevista, es importante dedicar tiempo a analizar de forma objetiva la información recogida, antes de que se diluya o se vea distorsionada por impresiones subjetivas.

Algunas recomendaciones para esta fase son:

  • Registrar por escrito las respuestas más relevantes, idealmente justo después de la entrevista.
  • Utilizar una escala de valoración por competencias, en lugar de una impresión general subjetiva.
  • Comparar entre candidatos/as utilizando los mismos criterios, especialmente si se han realizado varias entrevistas para el mismo puesto.
  • Contrastar la información con otras fuentes del proceso: pruebas técnicas, referencias laborales o dinámicas grupales.
  • Evitar decisiones precipitadas basadas únicamente en la primera impresión o en la simpatía generada durante la conversación.

Contar con varios/as entrevistadores/as y poner en común sus valoraciones también ayuda a minimizar la subjetividad y a tomar decisiones más equilibradas.

Errores más comunes del/de la entrevistador/a

Incluso los/las profesionales de recursos humanos con más experiencia pueden caer en algunos errores que condicionan la calidad del proceso de selección. Entre los más frecuentes, destacan:

  • Dejarse llevar por la primera impresión, sin dar margen al/a la candidato/a para mostrar el resto de sus cualidades a lo largo de la conversación.
  • No preparar la entrevista con antelación, lo que genera preguntas poco relevantes y desorganizadas.
  • Hablar más que el/la candidato/a, restando tiempo a la obtención de información realmente útil.
  • No tomar notas durante o inmediatamente después de la entrevista, confiando en exceso en la memoria.
  • Caer en sesgos inconscientes relacionados con la edad, el género, el aspecto físico o la procedencia del/de la candidato/a, en lugar de centrarse en las competencias objetivas.
  • No explicar con claridad los siguientes pasos, lo que genera incertidumbre y una mala experiencia para el/la candidato/a.
  • Formular preguntas cerradas en exceso, que limitan la posibilidad de conocer en profundidad al/a la candidato/a.

Ser consciente de estos errores es el primer paso para corregirlos. Una entrevista bien preparada, estructurada y libre de sesgos no solo mejora la calidad de la contratación, sino que también refuerza la imagen profesional de la empresa ante cada persona que participa en el proceso.

En definitiva, dominar la entrevista de selección de personal implica mucho más que hacer buenas preguntas: requiere planificación, metodología y una actitud abierta y objetiva durante todo el proceso. Invertir tiempo en preparar cada fase, desde la apertura hasta la evaluación final, es la mejor garantía para acertar en cada nueva incorporación.

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